En cierta ocasión, llegaron cuatro amigos trayendo a un paralítico en una camilla. Jesús estaba enseñando dentro de una casa que estaba abarrotada de gente. Era imposible pasar por la puerta, y mucho menos con una camilla. Pero estos hombres no se iban a quedar allí parados lamentándose, no llevarían de regreso a su amigo en las mismas condiciones.

“Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Él. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: ‘Hijo mío, tus pecados te son perdonados’”. Marcos 2:4-5.

Jesús espera que demostremos verdadera fe y que nos atrevamos a enfrentar cualquier obstáculo. Que estemos dispuestos a quedarnos después de hora si es necesario para “reparar el techo”. Jesús busca hijos que se atrevan a perseverar hasta obtener las respuestas que necesitan.

Dios lo dejó claro en Jeremías 29:12-13: “Entonces me invocaréis. Vendréis y oraréis a mí, y yo os escucharé. Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

¿Realmente estás orando con el máximo interés, buscando que Dios actúe con poder? ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a perseverar en oración por una respuesta? A veces la respuesta puede llegar en un día, otras veces puede tomarse un poco más de tiempo. Pero Dios siempre responde las oraciones de fe de todo aquel que persevera.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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