“Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Hebreos 7:21-25.

Cuando pecamos, sentimos en nuestro espíritu que le hemos fallado a Dios. Podemos intentar ignorar la falta o buscar una justificación, pero la “luz roja” en nuestra conciencia sigue parpadeando. La única manera de que la paz regrese a nuestro corazón es ir al Señor y pedirle perdón sinceramente. Entonces, Él borra a través de su sangre nuestro pecado.

Cristo, con su muerte, clavó en la cruz el pecado de la humanidad. Todos los pecados. ¡Sí, incluidos los tuyos! Como leí alguna vez: “No hay pecado tan grande que la gracia no pueda alcanzar ni cantidad de pecados que la gracia no pueda cubrir”.

El Señor ejerce un “sacerdocio inmutable”. La palabra inmutable en griego es aparabatos que significa “inalterable, inviolable, intransferible”. Él intercede ante el Padre por cada uno de nosotros. Nadie puede hacer la obra de Cristo porque su sacerdocio es intransferible, ¡nadie puede tomar su lugar!

Su sacerdocio no tiene límites. Hebreos nos recuerda que Jesús puede “salvar perpetuamente” a los que por él se acercan a Dios. ¡Perpetuamente! El diablo no puede condenarte ni acusarte nunca más; así que no permitas que te recuerde aquello que ya fue perdonado y el Señor enterró en lo profundo del mar. “El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”. (Miqueas 7:19).

Si hay un pecado que todavía golpea tu conciencia, no convivas más con eso, ve a Cristo, pídele perdón sinceramente y cree en lo que te ha prometido: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9.

¡Somos justificados por su sangre preciosa! ¡Aleluya!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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