Amado Padre celestial, muchas gracias por permitirme acercarme a tu presencia para disfrutar nuevamente de ti. Hoy, solo una cosa te quiero pedir y es que me abraces nuevamente mi amado Padre, quiero como un niño pequeño disfrutar del abrazo de su padre y sentir el sonido de tu corazón para que mi palpitar se sincronice con el tuyo. Quiero estar en esa presencia gloriosa que transforma mi vida y susurra en mi vida cuanto me ama. Es mi anhelo descubrir en t presencia todo lo que tienes para mí, pues sé que cerca de ti, puedo aprender de ti y ser cada día más como tú. Amén.

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