«Amado padre de Gloria, te doy gracias porque hasta ahora, has tenido cuidado de mí y como a un niño pequeño, me proteges y me cuidas de todo peligro. En este momento, te pido en el Nombre de Jesús que tu protección Divina me rodee. Yo declaro en el Nombre de Jesús, que se cumple lo que dice tu palabra en el libro de salmos, que a tus ángeles mandarías cerca de mí para que me cuiden en todos mis caminos. Hoy me apropio de esta promesa y te pido que nunca me abandones mi Dios, sino que me hagas sentir tu presencia en todo momento, trayendo paz a mi alma, amén.»

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