Hebreos 6:9 dice: “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.”

Una diferencia notable entre las personas que progresan en la vida de las que simplemente sobreviven es que las primeras buscan siempre lo mejor. No se conforman solo con lo bueno, van más allá del promedio, rompen la barrera de la mediocridad.

Tú y yo somos llamados por Dios a anhelar y buscar la excelencia. Él siempre tiene mucho más para nosotros, pero quiere ver nuestra búsqueda de lo mejor.

Para buscar a Dios primero debo buscarlo de la mejor manera. Dios le dijo a Jeremías que lo encontraríamos porque lo buscaríamos de todo corazón. Así que podemos hallar a Dios si lo buscamos con anhelo, pasión, perseverancia, compromiso. Él siempre está listo para relacionarse con nosotros.

Ahora, no es cuestión de aprenderse de memoria un método para tener éxito o una serie de pasos para triunfar en la vida. Tampoco es hacerlo porque otro nos presiona, o porque a otros le da resultados y no queremos quedarnos atrás. No. Según el versículo de Hebreos que acabamos de leer, la clave está en “estar persuadido”.

Según el diccionario, persuadir significa: “Conseguir con razones y argumentos que una persona actúe o piense de un modo determinado.” Para nosotros, la Palabra de Dios es suficiente argumento y razón para creer que Dios tiene lo mejor para nuestras vidas. Su palabra es quien nos persuade a entender que hay cosas mejores para nosotros.

Estudia los siguientes versículos y permite que la Palabra te persuada a buscar siempre lo mejor:

Proverbios 8:11: “Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas”.

Lc. 15:22: “Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.”

1 Co. 12:32: “Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.”

Heb. 7:22: “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.”

Heb. 12:24: “A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

Heb. 10:34: “Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos”

Heb. 11:16: “Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.”

Heb. 11:35: “Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.”

Heb. 11:40: “Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.”

1 Tim. 6:2: “Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio.”

Fil. 1:10: “Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo”

¿No crees que hay suficiente base para tomar conciencia de que debemos buscar siempre lo mejor de Dios para nosotros?

Te hago una pregunta clave: ¿Eres capaz de esperar para obtener lo mejor, o prefieres recibir algo bueno ahora mismo? Si no puedes controlar tus deseos de lo inmediato con el fin de esperar algo superior más adelante, si te conformas con lo primero que puedes obtener a costa de perder algo excelente, no estás preparado para lo mejor. Seguirás siendo conformista. El cambio debe venir de tu manera de pensar.

Observa la vida del apóstol Pablo. Recorrió toda Asia predicando el evangelio, pero él quería llegar a Roma para establecer un centro de operaciones en la ciudad capital. Incluso desde allí quería ir a evangelizar España. Podría haberse evitado el arresto y maltratos en Jerusalén, pero él lo prefirió para llegar a Roma. Esa era su meta para que el propósito de Dios se cumpla en su vida. Pablo nunca fue conformista, siempre buscó lo mejor de Dios para su vida y la de los que amaba.

Mira la tentación de Satanás a Cristo: “Todos los reinos del mundo te daré si postrado me adoras”. Era un camino fácil para ser el rey del universo. Parecía muy buena la propuesta, no debía morir en la cruz, no había que sufrir ni tener que demostrar su resurrección, pero era una tentación diabólica, si la aceptaba estaría siempre bajo el dominio del diablo. Era un atajo opuesto al plan de Dios. Cristo lo rechazó. Él buscaba la perfección. La obra de Cristo fue perfecta, su vida fue perfecta, su sacrificio fue perfecto, la salvación es perfecta.

No te conformes con poco, no te conformes con lo instantáneo, no te conformes con la bagatela, busca la excelencia. Haz como el hombre que después de haber buscado toda su vida las buenas perlas, encontró la mejor, vendió todo lo que tenía y la obtuvo. Si tienes a Cristo y sus maravillosas promesas no puedes buscar menos que la excelencia.

Cortesí­a Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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