«Padre celestial, en esta hora tranquila, elevo mi corazón hacia ti, sabiendo que incluso en los momentos de descanso, tu amor y gracia me rodean. Encomiendo mis sueños y deseos en tus manos, confiando en que conoces lo mejor para mí, y te imploro que, en esta noche, en medio de mi sueño, me permitas experimentar la paz que solo Tú puedes brindar. Disipa cualquier ansiedad o temor que pueda perturbar mi descanso y lléname de una profunda confianza en tu plan divino para mi vida. Guía mis pensamientos, sueños y emociones para que todo en mí esté en armonía contigo. En tu nombre, descanso, sabiendo que eres mi protector y proveedor. Amén.»

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