«Amado Dios poderoso y padre amoroso, te doy gracias porque durante todo el día me has cuidado y has traído provisión a mi vida de manera sobrenatural. Te agradezco por mi familia, por mi trabajo, por mi casa y por todas las bendiciones que me has regalado. En este momento en que me dispongo a dormir, te pido que me cubras con tu Sangre preciosa y nos cuides a mí y a mi familia. No permitas que en el silencio de la noche el enemigo tenga oportunidad de abatirnos con robos, enfermedades, pesadillas o secuestros. Sé tu nuestro escudo y nuestra salvación, en el Nombre de Jesús, amén.»

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