“Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu heredad exhausta tú la reanimaste.” Salmo 68:9

Muchas veces Israel padeció fuertes sequías y como consecuencia les faltó alimento, pero la falta de lluvia no había sido porque Dios se había olvidado de su pueblo. En muchas ocasiones el Señor permitió circunstancias desfavorables porque Israel se había volcado a los ídolos. La única manera de hacerlos regresar era a través de situaciones donde se sentían atrapados con necesidade

Me imagino que recordarás la historia de Elías y Acab. En esa época, el pueblo se había apartado de Dios y seguía a Baal. Elías profetiza que no llovería hasta que él diera una palabra diferente. Y así fue. Al fin el pueblo fue confrontado, y a través del fuego divino en el Monte Carmelo, reconocieron que el único Dios verdadero era Jehová. Elías vuelve a orar por lluvia, y el Señor interviene. Otra vez la tierra volvió a reverdecer y a producir frut

Estas historias tienen una aplicación espiritual para nosotros. Muchas veces pasamos situaciones como el pueblo de Israel. Tomamos decisiones fuera de la voluntad de Dios y las consecuencias son nefastas. Sentimos como dice el salmista que estamos “exhaustos”. Esta palabra en hebreo es laá y significa “estar sumamente cansado, disgustado, desalentado, fatigado, molesto, hastiado”. Ay, cuántas veces nos hemos sentido así, tan agotados que parece que no tenemos fuerzas para avanza

Cuando las presiones nos ahogan y las necesidades son apremiantes, acudimos a Dios reconociendo nuestras faltas y pecados. Y Dios, siempre Dios, nos perdona por su gracia y misericordia. A partir de esos encuentros divinos es que comenzamos a sentirnos “reanimados”. La palabra hebrea es kun y significa “levantarse, restaurar, prosperar, afirmar, consolidar, enderezar, proveer, reparar, restablecer, robustecer”. ¡Aleluya! Dios siempre llega a tiempo para traer renovación. Cuando parece que hasta podemos perder la vida, Dios nos reanima con su presencia para llenarnos de fe, valor, confianza y seguridad en sus promesas.

¿Cómo está tu alma? ¿Sientes que vives en una sequía prolongada? ¿Parece que a todo lo que te rodea le falta vida? ¿Te sientes exhausto sin ganas de continuar? ¡Dios es tu fortaleza! Él se levanta delante de ti para darte nuevas esperanzas, una nueva visión, nuevas fuerzas para avanzar.

Dios manda lluvia a nuestro corazón sediento; trae frescura en nuestros desiertos; restaura lo que parece que se está muriendo. ¡Hay nueva vida en Jesús!

Toma tiempo para pasar en la presencia de Dios en oración. Permítele al Espíritu Santo que comience a brotar sus ríos de agua viva, y deja que Él haga su obra en ti. Hay nuevo ánimo para el alma exhausta.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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