“Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios”. Salmo 119:164.

Si tomamos el promedio de horas que aprovecha una persona por día, quitando las horas de descanso, para identificarnos con el salmista deberíamos estar cantando alguna alabanza cada 2 horas. ¿Hacemos esto? Mmm… no lo creo, por lo menos audiblemente. Quizás cantemos “en nuestra mente”…

La palabra “alabar” usada en este pasaje es jalál que significa “dar un sonido claro, brillar, celebrar, aclamar, cantar, glorificar, júbilo”. Bueno, definitivamente no es cantar bajito o con el pensamiento, es exaltar a Dios con júbilo.

Si lees el contexto, podrás descubrir por qué el salmista le cantaba a Dios de esta manera, ¡y siete veces al día! Veamos algunas de las cosas que motivaban su alabanza.

V. 162: Se gozaba en la Palabra de Dios al descubrir verdades espirituales para su vida. ¡Me encantaría ver algún video en el cielo de los tiempos devocionales que tenía este salmista! Realmente disfrutaba estar en la presencia de Dios.

V. 165: Por la paz que Dios le da a los que le obedecen, porque pueden caminar confiados sin tropezar. ¡Cómo no alabar a Dios si nuestro corazón puede sentirse seguro y confiado en su Palabra!

V. 166: Por la salvación. Teníamos un destino de perdición, pero Jesús lo cambió desde que le recibimos como Salvador y Señor. ¡Alabado sea Él por su obra perfecta en la cruz!

V. 167: Cantaba porque amaba sus mandamientos y se complacía en obedecerlos. ¡Qué bendición es cumplir los mandatos del Señor! Nos libra de tantos dolores de cabeza…

V. 168: Alababa a Dios porque sabía que si todas sus decisiones estaban de acuerdo con su Palabra, podría esperar un final feliz. Cada día el salmista se proponía vivir con el gozo de Dios, y antes de tomar una decisión, oraba, meditaba y se cercioraba de hacer su voluntad.

Comienza tu día alabando. Ojalá que tengas siete o más oportunidades de hacerlo. Suceden cosas maravillosas en nuestra vida cuando alabamos al Señor.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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