“Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”. Marcos 4:22.

Jesús conoce a todas las personas. Sabe exactamente lo que hay en cada corazón. En cambio, nosotros, aunque creemos saber todo acerca de lo que guardamos, muchas veces necesitamos que Dios exponga lo que está oculto por nuestro bien y el bien de los que nos rodean.

Si somos humildes y sabemos reconocer nuestros errores, tenemos la posibilidad de corregirlos y restaurar lo hayamos dañado. Sin embargo, la hipocresía hace imposible esto. Cuando hablamos de hipocresía nos referimos a fingir cualidades o sentimientos que en realidad no tenemos. La hipocresía proviene del deseo o la necesidad de esconder nuestros sentimientos o motivaciones reales a los demás, proyectando una imagen falsa o irreal de nosotros mismos.

Fíjate que el Señor declaró las palabras de Marcos 4:22 al principio de su ministerio. Él sabía que multitudes lo iban a seguir, pero que lo abandonarían. Que aquellos que clamarían “Hosanna”, en menos de una semana dirían “crucifícale”. Que un discípulo íntimo lo iba a negar tres veces y otro lo iba a traicionar. Todo esto salió a la luz para que se manifestara lo que había en el corazón de cada persona y tuvieran la oportunidad de arrepentirse. Lamentablemente, no todos hicieron la decisión correcta.

Las palabras de Jesús siguen vigentes. Dios revelará todas las cosas. Él está dando oportunidad para el arrepentimiento. Por amor busca librar de las consecuencias del pecado antes de que sea tarde. Pero el Señor ha fijado un tiempo y si los cambios verdaderos nos llegan, procederá a sacar todo a la luz.

Si somos sensibles a su palabra abandonaremos el pecado y enderezaremos el rumbo. Si seguimos auto justificándonos, creyendo que nadie se dará cuenta de nuestros pensamientos y acciones viviremos en una mentira que no durará mucho.

Prestemos atención a este pasaje: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:5-7). Estoy seguro que estas palabras no necesitan ninguna explicación

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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