“El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.” Proverbios 13:20.

Si hay una palabra que hoy leemos o escuchamos en cualquier lado es la palabra  “influencers”, y se refiere a ese grupo de personas que esperan alterar la forma de pensar o de actuar de sus seguidores a través de sus opiniones o estilo de vida. Lamentablemente, mucho de lo que se ve o escucha no se corresponde con la que la Biblia llama sabio.

La Palabra de Dios nos exhorta a escuchar a personas sabias y maduras espirituales para que nosotros también actuemos con sabiduría de lo alto. Este fue uno de los consejos que Pablo le dio a Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).

Esto debería llevarnos a evaluar con mucho cuidado hacia dónde nos están conduciendo ciertas influencia y qué tipo de influencia ejercemos en otros.

Empieza por evaluar qué tipo de influencia has recibido. ¿Tienes opiniones que se contradicen con lo que estás aprendiendo de la Palabra? Puede que hayas sido influenciado por algún ser querido que tienes en alta estima, pero que te ha transmitido principios que te alejan de la verdad. No puedes culpar a tus antepasados por esto o usarlo como un medio de justificación para seguir actuando incorrectamente. Una vez que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor, Él hace todo nuevo y espera que corregimos nuestro rumbo en la medida que conocemos su Palabra y a través de la ayuda del Espíritu Santo.

Evalúa también lo que tú mismo seleccionas, aquello por lo que te gusta ser influenciado. Nuestra tendencia es escuchar a aquellos que nos dicen lo que queremos oír, o elegir lo que nos provoca una gratificación casi instantánea aunque las consecuencias a corto o mediano plazo nos sean buenas. Por eso necesitamos ajustar nuestros deseos a lo que nos edifica, santifica, y nos ayuda a crecer espiritualmente.

Y por último, debes evaluar qué tipo de influencia eres. ¿Sobre quién estás influyendo? Tal vez sean tus hijos, tu cónyuge, tus familiares, tus amigos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia. ¿Qué valores y  herencia espiritual les estás dejando?

Sé intencionalmente influyente. Jesús dijo que somos su luz y no podemos dejar nuestra lámpara debajo de la mesa. Alimenta espiritualmente a otros. Anima al que está caído. Suple una necesidad. Acompaña al solitario. Comparte tus vivencias con Jesús a los que te rodean. Sé un verdadero “influencer”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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