“Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos”. Daniel 4:18.

Nabucodonosor estaba desesperado. Había tenido un sueño extraordinario y tenía la certeza de que su significado era especial, por eso llamó a todos sus sabios, astrólogos, magos y adivinos, pero ninguno pudo descifrar su sueño. “¡Increíble! -parece que puedo escucharlo- Tanto sabelotodo y ninguno puede darme la interpretación. ¿Dónde está Daniel? ¡Tráiganme a Danieeel!”

Cuando este hombre de Dios se presentó delante del soberano, recién ahí comenzó a tranquilizarse. Me llama la atención la manera en que Nabucodonosor se dirigió a Daniel: “Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos” (v. 18). Presta atención: “Nadie ha podido interpretar mi sueño, pero tú… ¡tú sí puedes! porque en ti mora el espíritu de los dioses santos”. ¡Qué seguridad la de este rey pagano! Nabucodonosor no sabía mucho de Jehová, pero si sabía que en Daniel había algo diferente. Esa diferencia era la misma presencia del Espíritu de Dios en su vida.

Daniel tenía claro que no era él quien podía darle la respuesta al rey, si no Dios. Ya se lo había dicho en otra ocasión: “Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer” (Daniel 2:27-28). Daniel recibió la interpretación de Dios, y todo se cumplió al pie de la letra.

¿Te has enfrentado a alguna situación que desafía tu fe? ¿Alguien te ha pedido que ores por una necesidad usando la frase: “porque tú estás más cerca de Dios”? ¿Qué observan en ti las personas que están a tu alrededor?

Somos llamados a andar en el Espíritu, a depender de su guía y sabiduría para todas las cosas. Si le das el control de todo tu ser, entonces los verás hacer grandes cosas en ti y a través de ti para la gloria de Dios.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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