Un inhibidor de frecuencia es un dispositivo electrónico que emite una señal para dificultar, interrumpir o impedir la comunicación en ciertas frecuencias.

Si usted ha pasado cerca de organismos gubernamentales, seguramente notó que su celular sufrió un tipo de alteración momentánea o apareció en su pantalla el mensaje “sin cobertura”. Eso se debe al uso de inhibidores de frecuencia. Es la manera de impedir el acceso a información o comunicaciones sensibles.

En Hebreos 10:19-20 leemos: “Hermanos, la sangre que Jesús derramó al morir nos permite ahora entrar con toda libertad al lugar Santísimo.  Cuando Jesús murió, abrió la cortina que nos impedía el paso. Pero ahora Jesús está vivo, y por medio de él podemos acercarnos a Dios…”. Este es uno de los privilegios que acompañan a nuestra nueva vida en Cristo: tenemos acceso personal al Padre. Sin esa libertad para entrar en su presencia viviríamos a la deriva. Esa comunión con Dios es la que nos permite crecer espiritualmente, recibir su amor, tener dirección, entre tantas otras cosas.

Esto es algo que enfurece a Satanás. Él sabe que cuanto más se fortalece nuestra relación con el Señor, menos oportunidades tiene de derribarnos. Por eso está resuelto a atacar diariamente nuestra comunión con Dios y usa sus propios “inhibidores de frecuencia” para lograr este objetivo.

Algunas de las “interferencias” usadas por Satanás son la duda, la incredulidad, las distracciones, los conflictos interpersonales, el desánimo, el desinterés, el cansancio… Si no prestamos atención a su modo de operar y contrarrestamos sus ataques, pronto podríamos estar en una situación de verdadero peligro.

Pedro, en su primera epístola, nos recuerda: “Sean prudentes y manténganse atentos, porque su adversario el diablo anda como un león rugiente buscando a quien devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe…” (5:8-9).

Tome unos minutos y piense: ¿Hay algunos “ruidos” que están obstaculizando su comunión con el Señor? ¿Lleva bastante tiempo sin oír Su voz? ¿Siente que se ha quedado “sin cobertura”, sin acceso a Dios? ¿Ha llegado a creer que el Señor no quiere hablarle?

¡Desactive esos “inhibidores de frecuencia satánicos” ahora! Vaya al Señor, no importa si lo siente o no, y dígale: “Padre, pagaste un precio muy alto para que tuviese libre acceso a tu presencia, dame la capacidad de reconocer los engaños con los que el enemigo quiere impedir mi comunión contigo, y ayúdame a actuar con autoridad y determinación para que nada me separe de ti”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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