“Santo Espíritu de Dios, mi amado y fiel amigo y compañero, muchas gracias por acompañarme y por estar conmigo en todo momento. Te pido perdón por todas las veces en las que sin quererlo te he contristado, te he menospreciado o te he ignorado, realmente no lo mereces porque tú has sido muy bueno conmigo. Por favor, te pido que ahora que me dispongo a dormir, inundes mi mente con tu presencia y me llenes de ti. Dame la paz que mi corazón anhela y permíteme tener un buen descanso. Amén.”

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