Riesgos que roban su felicidad
Lo que nos puede hacer perder la felicidad

❤️“Por tanto, en Él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado”. Salmo 33:21

Para tener gozo en la vida tenemos que ser agradecidos con los que somos, lo que tenemos, en dónde estamos.

El gozo tiene que ver con creer en las promesas del Señor, y definitivamente alejarnos de aquello que será nocivo, de aquello o aquellos que provocan las comparaciones entre personas, lo que nos causa daño y mas.

DIOS desea que seamos felices, que en nosotros haya, gozo, Paz, y para lograrlo debemos alejarnos de algunas cosas o actitudes que solo traen tristeza y ansiedad.

Veamos algunas.

La actitud que nos amenaza nuestra felicidad es la comparación.

Números 13:1-2 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. (RV1960)

Números 13:27-28 27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

Números 31-33 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Las comparaciones no traen nada bueno, nos debilita, nos desvaloriza, acompleja y definitivamente nos hace inseguros.

Alegres de ser único y valioso.

Dios NO ha creado a dos seres iguales, pero las personas insistimos en la comparación que nos hace pensar que somos inferiores si no logramos tener o alcanzar lo que vemos en otros.

No pretenda vivir la vida de alguien más….. viva la propia….. Aprenda a disfrutar quien es y lo que puede alcanzar. Valoremonos y hagamos a un lado la comparación que nos aleja del gozo que nuestro Señor desea darnos.

***2. La amenaza para nuestra felicidad es la falta de agradecimiento que endurece nuestro corazón.

1Tesalonisenses 5:18 Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús.

Nos acostumbramos a las bendiciones que diariamente recibimos, como la vida, la capacidad de trabajar y la familia, por lo que nos concentramos en lo negativo, lo que no tenemos, lo que nos hace falta……

Y actuar de esta forma es demostrar que lo malo tiene más poder sobre nosotros que lo bueno.

Reaccionamos con más fuerza ante una tragedia que ante una alegría

Si tenemos salud, no nos preocupamos por cuidarla hasta que nos enfermamos, cuando deberíamos agradecerla y hacer lo necesario por mantenerla siempre.

Pero NO hacemos conciencia de lo que TENÍAMOS hasta que la hemos afectado por la falta de cuidado.

Le invito a que haga una lista de todo lo bueno que Dios le ha dado y le agradezcas de corazón. Si valora lo que tiene, vivirá agradecido y serás feliz.

Otra actitud que nos aleja de la felicidad es la incredulidad.

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” Hebreos 3:12

Nuestro corazón nos aparta de Dios cuando nos negamos a creer en El.

Si persistimos en nuestra incredulidad, finalmente Dios nos dejará solos en nuestros pecados.

Tener fe en las promesas del Señor nos asegura una vida plena, tomados de Su mano.

En la Biblia leemos el caso de Ana, madre del profeta Samuel, quien sufría porque no podía tener hijos. Entonces, decidió ir al templo a orar largamente. Estando allí, el sacerdote escuchó el murmullo de su voz y pensó que estaba ebria. Pero ella le aclaró la situación

1 Samuel 1:15-17 relata: Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. (RV1960)

A pesar de que pudo ofenderle, Ana tuvo fe, creyó.

Desde ese día ya no estuvo triste, aunque todavía no estaba embarazada, salió del templo convencida de que lo estaría, porque había recibido la seguridad de que tendría lo que pedía.

Esa debe ser nuestra actitud, llenarnos del gozo que otorga la seguridad de ver lo bueno que vendrá.

Dígale al Señor: “Creo en Tu Palabra, y Tus promesas me hacen feliz”.

Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

La Palabra nos enseña a hablar del futuro como si ya hubiera sucedido.

Isaías dijo que fuimos curados por las heridas del Salvador, a pesar de que en ese momento Jesús no había nacido, pero el profeta lo daba por hecho.

Isa 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (RV1960)

Eso sucedió con Ana, quien se llenó de gozo, y para los que creen en Su Palabra, el futuro de lo que pidas ya sucedió.

¿Cómo podríamos estar tristes si tenemos Sus promesas de bendición? Debemos creer, tener fe en que Él tiene cuidado de nosotros y la felicidad será consecuencia de esa seguridad.

La Palabra que se predica es para usted, para mí, para todos

Creele a Dios y no habrá lugar en su corazón para la tristeza.

La envidia es otra actitud que nos aleja de la felicidad.

Proverbios 14:30 “El corazón apacible es vida de la carne;

Mas la envidia es carcoma de los huesos.”

Cuando te comparas con otros, nace la codicia por lo que no es tuyo, y nadie con esa actitud puede ser feliz.

Los chismes, las críticas, los malos deseos son producto de ese sentimiento.

La envidia es un mal tan grande que corrompe incluso a los predicadores.

Pablo, en la cárcel, escribió sobre la envidia que movía a algunos a predicar porque deseaban tener fama.

Filipenses 1:15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.

Saque la envidia de su corazón o nunca podrás ser realmente feliz.

Para lograrlo, debemos convencernos de que somos únicos y valiosos para Dios, quien ha dado a cada uno dones y talentos.

Deje de quejarte, aprenda a disfrutar de su vida, sin anhelar la vida de alguien más.

Entonces, para ser felices debemos alejarnos de la envidia,

la falta de agradecimiento,

de la comparación

y de la incredulidad.

Busque la felicidad, la paz y el gozo con lo que tiene.

No vea lo que no tiene, sino tome lo que tiene y compártelo.

Ese es un acto de fe que nos libera de la codicia.

Dele la prioridad a Dios y todo lo demás vendrá, esa es Su promesa.

Termino con esto:

Vivir plenamente es una decisión que está en sus manos.

AMEN❤️

Cortesía Iglesia Latinoamericana

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