Título: “El creyente, su Actitud y la Iglesia”

Lectura sugerida: Mateo 5:13-16; Mateo 28:18-20; Lucas 4:18-19; Hechos 1:8

La iglesia no es cultos ni templos.  La iglesia tiene una esencia, una identidad y una misión esto es irreemplazable, no cambia bajo ninguna circunstancia ni con el tiempo. Pero es importante la actitud con que la iglesia responde a las circunstancias y a las crisis. La Biblia habla de un Dios, un cuerpo, un espíritu, una Fe. Hablar de esencia es hablar del ADN de la iglesia, de sus características, como la hizo Dios; hablar de esencia es hablar de los santos que muestran a Dios a través de sus vidas. La iglesia nació en la mente de Dios, en el dolor. Dios amó a su hijo y amo al mundo, envió a su hijo a morir, resucitó para dar vida,  Jesús sufrió por el pecado de otros entonces la esencia de la Iglesia es amor; pero, cuál fue la actitud de Dios ante esa circunstancia de dolor, cuál fue la actitud de Jesús el hijo de Dios ante esa circunstancia. Encontramos frases como, Dios mío porqué me has desamparado, abba padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, esas son actitudes ante una circunstancia de dolor y muerte. Nos muestra que se humilló hasta lo sumo, se entregó por completo. Hechos de los apóstoles relata a la iglesia en su comienzo cuando no había templos pero ellos eran iglesia, había persecución, muerte, pero esa iglesia sin templos no dejó de hacer la obra que tenía que hacer. Hablar de identidad es hablar de quién es esa iglesia y eso tiene que ver con el propósito para el que está la iglesia. Dios Padre, Jesús el hijo, y el Espíritu Santo hicieron lo que tenían que hacer, cumplieron su propósito que era encarnarse en el dolor, sacrificar para acompañar al mundo a la gente en ese dolor, identificarse con la gente en medio de la aflicción y allí estaba la iglesia. Hablar de misión es hablar del quehacer de la iglesia y la Biblia relata que Jesús vino a salvar, a liberar y a sanar, hizo discípulos. Hoy la iglesia debe volver a ese desafío de encarnarse, Y eso es entender, aceptar, saber quiénes somos, para qué estamos y cuál es la misión qué tenemos que cumplir. Esta es la oportunidad para cada creyente, Dios le dio a todos y a cada uno el mismo poder. Dios el Padre, Jesús el hijo, a través de su muerte resurrección y en El poder del Espíritu Santo ya empodero a cada creyente, es decir a la iglesia para que muestre esa esencia, para que muestre su identidad y haga la misión.

Cortesía: Pastor Carlos Roberto Robledo

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