En una oportunidad, hace un tiempo atrás, una empresa fabricante de calzados envió a dos vendedores a un pueblo de África, durante 7 días para realizar un estudio de mercado. Cuando llegó el tiempo ambos retornaron a la oficina central para  entregar sus respectivos informes y detalles. 

El informe final del primero luego de explicar su perspectiva fue  “aquí no habrá ventas, ya que nadie usa zapatos”.

El informe del segundo también plasmó los detalles de su perspectiva y al pie de la misma escribió,  aquí tenemos un gran mercado, ¡nadie usa zapatos!

Los dos vieron lo mismo  “nadie usaba calzado”, pero la visión fue la diferencia, el primero se cerró por completo y no vio posible que las personas cambiaran la costumbre de caminar descalzos, mientras que el segundo vio un potencial asombroso e ilimitado.

Cómo hijos de Dios, vivimos en medio de una sociedad con muchas costumbres erradas, que sabemos no cooperan con las normas de vida saludable, corrupción, engaños, violencia intrafamiliar, entre otras tantas que cooperan a la decadencia social. 

¿Cuál es nuestra perspectiva? ¿Seremos como el 1° vendedor de zapatos que pensó que las cosas no cambiarían? Y dio por sentado que nada se podía hacer…¿O como el 2° vendedor, que a pesar de ver el mismo panorama, pudo ver el amplio campo de trabajo, confiando que muchos comenzarían a cambiar sus hábitos?  

5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Juan 9:5

Durante el tiempo que nos toque ser parte de éste mundo terrenal, podemos marcar la diferencia…los que creemos en Dios y su palabra, conocemos la verdad, que transforma la mente y el corazón de la persona, y que mejor tarea la nuestra de animar al cambio? Empezando por el interior para luego exteriorizarlo, miremos  lo que nos dice Mateo 5:14

»Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse.

Oración

Padre gracias por tu amor y misericordia, pon en nosotros el deseo de servirte, charlando con otra persona de tu existencia, tu amor y  poder transformador, ayúdanos a ser luz en medio de las tinieblas, en el nombre de Jesús, Amén.

Cortesía Hno. Gabriel Fernandez Noguera

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