Querido Padre celestial, te damos gracias por todo lo que has hecho para nosotros, por todo lo que viene a la mente cuando tranquilos miramos atrás. Que todas tus obras permanezcan con vida en nosotros, que podamos mirar adelante con ojos abiertos y claridad, conscientes de que nuestras vidas están bajo tu cuido y que tú siempre nos guías a algo nuevo, bueno y glorioso. Tú darás el descanso del Sabbat a tu pueblo una y otra vez; a todos los que te reconocen y cuya tarea es trabajar por ti entre los hombres. Una y otra vez los guiarás a tu descanso, hasta que venga el último Sabbat glorioso; en el cual tu reino pueda ser establecido. Amen.

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