“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:6.

El apóstol Pablo nos exhorta a tener “palabras de gracia”. La palabra gracia en griego es jaris. Según el diccionario griego, “habla de la influencia divina en el corazón y su reflejo en la vida, incluyendo la gratitud”. También son las palabras que “provocan alegría, placer, gratificación”.

¡Qué diferentes serían nuestras relaciones si nos comunicáramos con palabras llenas de gracia! Los matrimonios evitarían las discusiones, los padres e hijos se entenderían mejor, el ambiente en el trabajo sería diferente, las relaciones fraternales en la iglesia serían edificantes…

Aun cuando hablamos de Cristo a los que no lo conocen debemos hacerlo con gracia. Muchas veces somos tentados a responder de manera grosera, hiriente o altiva, y esto cierra a muchas personas al evangelio, pero no por el mensaje sino por el mensajero. El Señor nos ha llamado a ser embajadores de Su amor y misericordia.

Dios toma nuestras palabras muy en serio, y nosotros también debemos hacerlo. Jesucristo dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34). Por lo tanto, lo que necesitamos es que el Espíritu Santo trabaje en nuestro corazón. Él es quien nos ayuda a ser conscientes de las palabras que usamos y santifica nuestro vocabulario.

Como representantes del Señor Jesucristo debemos aprender a hablar con gentileza. Desarrollemos el hábito de usar un tono de voz amable, una actitud cortés, un espíritu humilde y palabras edificantes.

Dios es glorificado, y los demás son bendecidos cuando hablamos con gracia.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn

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