Querido Padre que estás en los cielos, Dios Todopoderoso; concede que las naciones lleguen a estar bajo tu dominio y tu juicio, desde la madrugada hasta la noche, del este al oeste y del norte al sur. Porque tu voluntad se debe hacer y tu nombre debe ser honrado entre las naciones. Tuyo solo es el reino; todos los reinos te pertenecen a ti. Tu reino celestial debe venir para que finalmente los hombres sometiéndose a ti, aprendan a tener paz y hacerse hijos tuyos. Porque Cristo llevará a cabo tu voluntad cariñosa, misericordiosa y perfecta a todo el mundo. Te damos gracias por todo el bien que tú quieres proveer para nosotros. Que tus ángeles nos guarden esta noche. Permanece con nosotros en todo lo que hacemos y lo que decidimos no hacer. Ayúdanos con tu diestro poder, para poder regocijarnos en el corazón en todo lo bueno que tú nos das. Amén.

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