“Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi”. Éxodo 17:15.

El pueblo hebreo salió de Egipto con mentalidad de esclavos, pero era necesario que cambiaran pronto para conquistar todo lo que Dios les había prometido.

Mientras transitaban por  el desierto, el pueblo de Amalec los atacó y debían decidir rápido si peleaban o sufrían las consecuencias de ese ataque. Aun sin entrenamiento previo enfrentaron al enemigo y fue evidente que Dios les dio la victoria.

Tal vez usted recuerde lo que aconteció en la cima del monte mientras Israel peleaba en el valle. Cuando Moisés alzaba sus brazos, Israel prevalecía; cuando los bajaba, Amalec avanzaba. Cuando Aarón y Huir se dieron cuenta de esto, le sostuvieron las manos a Moisés hasta acabar la batalla. Ese día Dios les dio la victoria y en agradecimiento, Moisés construye un altar y lo nombró Jehová-nisi, que significa “Jehová es mi bandera o mi estandarte”.

Moisés le da este nombre porque sabía que no era la última batalla que librarían (v. 16), pero debían recordar siempre quién iría delante de Israel: Jehová-nisi. Cada vez que salían a la guerra debía repetirse: “Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros”. Deuteronomio 20:3-4.

Nosotros también enfrentamos batallas casi a diario. Luchamos contra el sistema que nos quiere apartar de Dios, contra los malos deseos que reinan en nuestra vieja naturaleza y contra el diablo, el enemigo de Dios y de su pueblo. Pero de la misma manera que el Señor era el estandarte de Israel, lo es para nosotros. ¿Cómo podemos estar seguros de esto?

Isaías profetizó que “la raíz de Isaí”, Jesús, será la bandera para todos los que le busquen: “En ese día, el heredero del trono de David será estandarte de salvación para el mundo entero. Las naciones se reunirán junto a él y la tierra donde vive será un lugar glorioso”. (Isaías 11:10). Esta es una profecía de doble referencia, a nivel espiritual se cumple en todos los que reciben a Cristo como Salvador y Señor de sus vidas. Y lo será escatológicamente cuando Él venga a reinar junto con su pueblo. ¡Allí estaremos nosotros!

Hoy necesitamos ampararnos bajo la bandera de Cristo. Él es quien ya ha vencido al enemigo en la cruz del Calvario. Nosotros recibimos los beneficios de esa victoria al estar unidos a Él. No te dejes intimidar. ¡Nadie te podrá hacer frente bajo el amparo del Dios Todopoderoso!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn

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