“El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”. 1 Reyes 19:14.

Elías fue uno de los más grandes profetas del Antiguo Testamento, sin embargo, fue un hombre con debilidades como las nuestras. Después de haber conseguido la victoria más importante de su vida al ver descender fuego del cielo para consumir el sacrificio del altar que había reparado y dar muerte a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, escapa de Jezabel, la esposa del rey, que había prometido vengarse de él.

Entonces Elías se esconde en una cueva, y Dios se vuelve a revelar a su vida y le hace esta pregunta:
¿Qué haces aquí, Elías? Si parafraseamos la respuesta de Elías podrías ser así: “Siempre te he obedecido y servido cuando tu pueblo te abandonó, y ahora, mírame, he quedado solo y me buscan para matarme”.

Elías pensaba que era el único que amaba a Dios sinceramente en medio de tantos hipócritas, el único que defendía la verdad, el único que estaba dispuesto a dar la vida por Dios… Sin embargo, el Señor le muestra que esto no es así, ¡había siete mil fieles como él, personas que se mantenían firmes en sus convicciones!

¿Te sientes como Elías? ¿Miras a tu alrededor y a veces piensas que eres el único que ama, teme y sirve a Dios de todo corazón? Dios tiene una respuesta para ti: Él tiene un remanente fiel, hijos con convicciones que no se ven afectadas por los valores de la sociedad, ideas de moda o amenazas.

Al momento en que Cristo venga, habrá más que siete mil que se mantuvieron firmes y amando al Señor. Mientras tanto: “¡Levántate y anímate porque todavía hay mucho que hacer para gloria y honra de Dios!”

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn

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