Señor, Dios nuestro, ¿qué nos puede separar de tu amor? ¿Acaso pueden las dificultades o el temor, la persecución, la desnudez, el peligro o el poder de la espada? En todas estas cosas somos más que vencedores, por medio y gracias a él; quien nos amó. Querido Padre que estás en los cielos, anhelamos coraje. Tú responderás a nuestras oraciones y una y otra vez danos fuerza, con el poder de tu Espíritu, el único poder que nos puede fortalecer. Te damos gracias por todo lo que has hecho para nosotros. Ayúdanos avanzando de victoria en victoria hasta que todo en la tierra sea vencido para el bien y honor tuyo entre la humanidad. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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