Querido Padre que estás en los cielos, venimos ante ti para recibir lo que nosotros necesitamos como niños tuyos, quienes por cuenta propia no podemos encontrar ayuda y dirección, sino por medio de tu Espíritu y nada más. Ilumínanos con tu Palabra, la cual sólo tú nos puedes dar. Tú nos darás tu Palabra para saber con certeza y claridad absoluta, cómo servirte. Tu Palabra nos mostrará la verdad que se revelará en el mundo por medio de Jesucristo. Protégenos; fortalécenos, especialmente cuando sufrimos, y líbranos del temor y temblor. Llena nuestro corazón con paciencia y alegría. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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