Señor, Dios nuestro, Padre compasivo y Dios de todo consuelo, quien nos alienta y fortalece en todo pesar, te damos gracias por convertir nuestro sufrimiento en senda a la vida, y entonces poder estar agradecidos y confiados en todo momento. Tú puedes cambiar lo más difícil en lo que es mejor para nosotros. Alabado sea tu nombre por abrirnos camino en medio del pecado y la muerte. Alabado sea tu nombre porque tú nos has mostrado un camino en medio de toda maldad, un camino que es bendito. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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