Querido Padre celestial, te damos gracias ya que en nuestras vidas necesitadas, imperfectas, pecadoras y que llevan a la muerte, encontramos refugio en tu amor. Te damos gracias porque somos tus hijos. Te damos gracias que con todo lo que somos, pese a que estamos deprimidos con nosotros mismos y lo inadecuado de nuestra propia naturaleza, aún somos tus hijos. Pedimos que nos des tu Espíritu. Danos tu Espíritu Santo penetrando nuestra total naturaleza en cuerpo y alma, para mantenernos firmes en fe ante toda tentación y angustia. Danos tu Espíritu para estar llenos de esperanza mientras miramos hacia el futuro, para llenarnos de certeza en nuestro Señor Jesucristo, que fue, es, y ha de venir, cuya victoria está ante nuestros ojos para nunca flaquear o tener miedo. Danos tu Espíritu para vivir en esta certeza y prepararnos más y más para tu llegada al mundo. Que lleguemos a entender que tu amor bondadoso está obrando hoy, que tu salvación llegará pronta al final, para la gloria de tu nombre. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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