¡Señor nuestro Dios, Altísimo y Todopoderoso, cuyo Espíritu llena el cielo y la tierra! Te damos gracias por ser nuestro Padre, y porque en ti tenemos refugio dondequiera que vayamos, cuando te servimos en la tierra. Te agradecemos que tu vida se pueda revelar en nosotros, y pueda fluir a través de nosotros, para que el mundo sea bendecido por ti, nuestro Padre amoroso y cariñoso. Protégenos y fortalécenos en tiempos difíciles y dolorosos. Cuando viajamos en caminos nuevos, danos tu Espíritu para mostrarnos la senda, que todo nos lleve al bien y al honor tuyo. Padre, únenos a través de tu Espíritu en la esperanza inquebrantable de que al final tu voluntad se cumplirá, en la tierra como en el cielo. Concédenos regocijarnos en la certeza de que, pase lo que pase, nuestro camino es seguro y sin obstáculos por tu amor y fidelidad. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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