Amado Padre que estás en el cielo, que recibamos tu Espíritu para ganar la victoria sobre nosotros mismos y sobre del mundo que nos rodea, no con nuestra brusquedad, violencia y clamor humanos, sino únicamente por medio de tu Espíritu en el nombre de Jesucristo. Ayuda a cada uno de nosotros en su situación particular. Todos sabemos que nos rodea mucha maldad, hay demasiada que debemos combatir. Pero, en el nombre de Jesús, queremos insertarnos directamente en el mundo, en cualquier sufrimiento destinado a nosotros, en medio de la maldad que todavía no ha sido vencida. En el nombre de Jesús avanzamos hacia la gran victoria, que llegará cuando todos los que gozan de tu alegría, te alabarán de todo corazón, oh Padre celestial. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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