Señor nuestro Dios, amado Padre que estás en el cielo, nos reunimos en tu presencia por medio de Jesucristo, nuestro Señor. Revélanos a nuestro Salvador Jesucristo. Que el Salvador se manifieste a nosotros, de no ser así nunca venceremos nuestra necesidad. Concede que en esta hora tardía para el mundo le podamos ver como él es, y, por medio de él y de su reino, nos elevemos por encima de las dificultades de nuestro tiempo. Fortalece nuestros corazones cada día; llénanos de alegría porque tú guías todo en la tierra como en el cielo; al final nos darás la victoria que pertenece al reino que has establecido. Que seamos consolados en este reino por toda la eternidad, un reino mucho más grande y glorioso que todos los reinos del mundo. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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