“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.” Salmo 1:3-4.

Un árbol plantado junto a corrientes de agua puede vivir más años que un ser humano. No solo permanece firme y siempre verde sino que sigue creciendo en altura, anchura y profundidad. El secreto está en ser plantado en el lugar correcto, donde tenga agua y reciba los nutrientes necesarios.

Estos dos versículos tienen una aplicación sencilla pero profunda. ¿Cómo es posible que alguien pueda permanecer firme en sus convicciones cristianas durante toda su vida? ¿Cuál es el secreto para que un cristiano sea fiel a Dios, a su Palabra, a su iglesia, y le sirva todos los días de su vida? Debemos prestar atención a las verdades de este Salmo.

El salmista compara a un árbol firme, siempre verde y que produce buenos frutos con una persona que se alimenta diariamente de la Palabra de Dios, no sigue malos consejos, no anda con personas que se burlan de los caminos de Dios, y además se deleita en obedecer al Señor.

También nos recuerda que si seguimos el consejo de Dios seremos bienaventurados, muy dichosos, y todo lo que hagamos prosperará. Pero, ¿qué sucede con la persona que no se alimenta de la Palabra de Dios, que no es hacedor de ella y sigue solo el consejo que quiere escuchar? Dice el salmista que será como el “tamo”.

La palabra hebrea para tamo es mots que significa “lo que es aventado, lo que se lleva el viento”. El tamo es la cáscara liviana que cubre el grano que debe ser quitada antes de molerse para hacer harina. En la antigüedad, ponían el grano en una zaranda, lo sacudían y lo lanzaban hacia arriba para que el viento se llevara el tamo y quedara el grano limpio. ¡Qué triste final para el que sigue el camino del mal!

¿Deseas conocer realmente la voluntad de Dios? ¿Tomas tiempo para meditar en Su Palabra? ¿Te aseguras de aplicar a tu vida lo que Dios te habla? La verdad divina que penetra nuestro corazón, mente y voluntad, finalmente se expresa con obediencia y en la obediencia siempre hay bendición.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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