Amado Padre que estás en el cielo, te damos gracias porque siempre has sido misericordioso con nosotros, revelando tu gran bondad y poder en tiempos pasados y en el presente. En esta revelación vivimos, oh Señor nuestro Dios. Tú eres el Todopoderoso, quien hace maravillas en la tierra y que gobierna los cielos, para que podamos ser bendecidos y ayudados en nuestro recorrido terrenal. Permite que tu bondad y justicia se manifiesten en todo el mundo. Levántate, oh Señor nuestro Dios. Permite que tu luz alumbre en nosotros que creemos en ti, permite que tu luz alumbre en el mundo entero. Que tu nombre sea glorificado. En verdad tú eres nuestro Padre, en el cielo y en la tierra. Tú das seguridad a nuestras vidas, ahora y en la eternidad. Amén. Christoph Friedrich Blumhardt

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