“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.” Salmo 40:1-3.

Muchos justos ante los ojos de Dios han pasado literalmente por el “pozo de la desesperación”. José fue arrojado a un pozo por sus hermanos, Daniel a uno lleno de leones hambrientos, Jeremías fue puesto en una cisterna sucia.

La palabra “desesperación” en hebreo es el vocablo shaon, cuya raíz etimológica significa: rugido vertiginoso, alboroto, estruendo, tumulto, estrépito. Generalmente se refiere al alboroto de la batalla, donde todo lo que se escucha está relacionado con la muerte. 

En la mente del que está en esa condición solo hay miedo a sufrir pérdidas, temor a quedarse solo, encerrado para siempre, como si estuviera siendo absorbido por lodo. Así se sintió David, el rey que tenía el corazón de Dios, el dulce pastor de Israel que inspiraba a otros con sus alabanzas, y así podríamos sentirnos nosotros. 

Pero hay una forma de salir y el mismo Salmo nos muestra cómo hacerlo.

  1. Esperar en Jehová con paciencia. El Espíritu Santo nos recuerda que podemos esperar tranquilos porque Dios vendrá a ayudarnos. 
  2. Clamar por una salida. Se trata de una oración que nace del corazón humilde y dependiente de Dios, que sabe que Jehová no es una alternativa más, sino la única. 
  3. Dejarnos ayudar. “Me hizo sacar”. Dios tiene recursos inagotables para ayudarnos a salir de nuestro estado depresivo, de ansiedad, de temor. Debemos estar atentos a la ayuda que Él nos envíe.

Las evidencias de haber sido librados son claras: Comenzamos a caminar seguros. Nos damos cuenta que nuestra experiencia puede ayudar a otros a buscar en Dios la salida que están necesitando. Y hay un “canto nuevo” en nuestra alma. David lo expresa así en los vs. 16 y 17: “Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.”

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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