“Otro día, un hombre de Baal-salisa le trajo al hombre de Dios un saco de grano fresco y veinte panes de cebada que había preparado con el primer grano de su cosecha. Entonces Eliseo dijo: Dénselo a la gente para que coma. ¿Qué? -exclamó el sirviente-. ¿Alimentar a cien personas solo con esto? Pero Eliseo reiteró: Dénselo a la gente para que coma, porque esto dice el Señor: ¡Todos comerán, y hasta habrá de sobra! Cuando se lo dieron a la gente, hubo suficiente para todos y sobró, tal como Dios había prometido”. 2 Reyes 4:42-44.

Esta historia corresponde a una serie de acontecimientos milagrosos en la vida del profeta Eliseo, muchos años antes de que el Señor alimentara a cinco mil personas con cinco panes y dos peces. Sí, el milagro de multiplicación no ocurrió por primera vez con Jesús. El milagro con Eliseo sucedió un poco más de ochocientos años antes de Cristo.

Según esta historia, en la escuela de profetas los alimentos escaseaban. En esta oportunidad solo tenían veinte panes para alimentar a cien personas, pero por la palabra de Dios esos panes se multiplicaron en la medida en que se partían. Incluso sobró para que otros pudieran verificar el milagro. ¡Puedo imaginarme las caras de gozo y sorpresa de los comensales!

Lo poco en las manos de Dios se hace mucho. Es una ley espiritual válida para todos los tiempos, incluso hoy, en medio de la crisis que ha provocado la pandemia. Con pocos recursos, quizás menos trabajo, ¡pero con el mismo Dios hacedor de milagros! Estamos viviendo un tiempo en que tenemos la posibilidad de ver al Señor haciendo maravillas en nuestra casa.

Déjame preguntarte: ¿Puedes creer que Dios sostiene y suple las necesidades de sus hijos? ¿Puedes creer que él sigue haciendo ¡milagros de multiplicación!? El mismo Dios que alimentó a multitudes de miles con solo unos cuantos panes obrará sobrenaturalmente en tu vida.

“Miren las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes mucho más que ellas? Por lo tanto, no se preocupen ni se pregunten: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?  Porque la gente anda tras todo esto, pero su Padre celestial sabe que ustedes tienen necesidad de todas estas cosas”. Mateo 6:26, 31-32.

Presenta tu necesidad al Señor y espera ver su provisión.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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