Bendito y poderoso Dios de los ejércitos, muchas gracias por la vida que me has dado, por formarme en el vientre de mi madre, por cuidar de mí y por mantenerme con vida y salud. Sé que hay muchas cosas que paso por alto y de las que no soy consciente, pero sí sé que tienes cuidado de mi cada día. Por ello, hoy solo te pediré una cosa, por favor hazme consciente de tus bondades y misericordias en mi vida, para no olvidar nunca más agradecerte por ellas. Hazme un ser agradecido y amoroso, contigo y con quienes me rodean. Amén.