Amado Dios poderoso, te doy gracias por tu protección en mi vida, porque he sentido tu respaldo y protección en todo momento. En este momento, clamo a ti creyendo y confiando en tus promesas, de que tú estarías conmigo todos los días hasta el fin del mundo. Hoy me apropio de esta promesa y te pido que me protejas de todo aquello que quiera atentar contra mi vida, mi salud o mi familia. Llena mi corazón de tu presencia y hazme ser la persona que tú quieres que sea, en el Nombre de Jesús. Amén.