“ESTOY A LA PUERTA”

“Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”. Lucas 19:4-5.

Zaqueo era muy conocido en Jericó. No solo era recaudador de impuestos para el gobierno romano (puesto despreciable para cualquier judío) sino que además era el jefe de los publicanos y muy rico. ¡Todo el mundo sabía que había conseguido su dinero por medios deshonestos! Aborrecido por los buenos, envidiado por los malos, se había enfocado en el ídolo más común de todas las épocas: El dinero.

A pesar de tenerlo todo materialmente hablando, Zaqueo sentía un gran vacío interior, y al oír sobre las cosas maravillosas que Jesús hacía, decidió ir a su encuentro. Para su sorpresa, cuando el Señor pasó por donde se encontraba, lo llamó por su nombre y le ofreció ir a su casa. ¡Imaginas su gozo! A partir de ese momento jamás volvió a ser el mismo.

Todos tenemos la oportunidad de encontrarnos con Jesús y recibir lo que desea compartir con nosotros, pero primero debemos sacar cualquier ídolo de nuestro corazón. Pueden ser personas, el trabajo, un ministerio, el dinero, posición social, popularidad, poder, placeres, todo aquello que nos aleje de Dios.

Para conocer profundamente al Señor debemos darle el primer lugar en nuestra vida. A partir de ese momento todo cambia. Podemos tener gozo, recibir su paz, tener esperanza, tranquilidad de espíritu y un corazón entendido de su voluntad.

El Señor nos sigue llamando por nuestro nombre e invitando a conocerle y disfrutar de una relación profunda con Él. No dejes que algo te lo impida. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. (Apocalipsis 3:20).

Cortesí­a Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA