«Amado Señor Jesucristo, hoy agradezco por tu presencia, por tu bondad y tu deidad. Por tu grandeza, tu misericordia, por todo lo que has hecho sobre nuestras vidas. Hoy declaro que tu bendición económica llega a mi casa. Tu cubres con tu sangre preciosa todos nuestros bienes, y al mismo tiempo, el poder de la generosidad se activa en mi ser, y en mi familia. Declaro que se abren las puertas de provisión sobre mi casa, se abren nuevos niveles económicos en el hogar y se da apertura al poder sobrenatural en nuestras vidas. Así lo declaro en el nombre de Jesús, amén.»