“Padre celestial, en tus manos pongo mi vida y mis preocupaciones. Confío en tu amor y tu plan para mí. Ayúdame a descansar tranquilo, sabiendo que tú cuidas de mí. Dame la confianza para entregarte mis miedos y ansiedades, sabiendo que tú eres mi refugio y fortaleza. Que tu Espíritu Santo me llene de paz y serenidad. Amén.”