Purificación del templo

12 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 13 y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

14 Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis:

De la boca de los niños y de los que maman

Perfeccionaste la alabanza?

17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y posó allí.

Maldición de la higuera estéril

18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20 Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Reflexión: La casa de oración (Mateo 21:12–17)

Jesús entra al templo y lo encuentra convertido en un mercado, lleno de intereses egoístas y corrupción. Con autoridad, expulsa a los comerciantes y proclama: “Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han hecho cueva de ladrones.”

Este gesto nos recuerda que la presencia de Dios no tolera el pecado ni la hipocresía. El templo no es para negocios, sino para encuentro, oración y adoración sincera. También nosotros somos templos del Espíritu, y Jesús quiere purificar nuestro corazón de todo lo que no le honra.

Después, los ciegos y cojos se acercan a Él y son sanados. Los niños le aclaman, y Él afirma que de su boca sale la verdadera alabanza. Dios se complace en un corazón limpio y sencillo.

Hoy es un buen día para preguntarnos: ¿hay algo en mi vida que necesita ser expulsado para que mi corazón sea realmente una casa de oración?

¡Dios te bendiga!