Jesús ante el concilio

57 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. 59 Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, 60 y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, 61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. 62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? 63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. 66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! 67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, 68 diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.

Reflexión: Jesús calla ante la injusticia (Mateo 26:57–68)

En este pasaje vemos a Jesús enfrentando una de las mayores injusticias de la historia. Fue llevado ante un juicio falso, con testigos manipulados y acusaciones tergiversadas. Sin embargo, en lugar de defenderse con gritos o protestas, Jesús guarda silencio.

Su silencio no es cobardía, sino una expresión de poder y dominio propio. Él sabía que debía cumplir el propósito eterno de salvación. Aun cuando lo escupen y golpean, Él permanece fiel. No reacciona con odio, sino con obediencia y mansedumbre.

Jesús nos enseña que no siempre hay que responder ante la maldad con palabras o ira, sino confiar en la justicia de Dios. Él eligió el camino del amor, aun cuando todo parecía oscuro.

Cuando enfrentes críticas, injusticias o acusaciones, recuerda a Jesús. Su ejemplo nos guía a responder con integridad, fe y esperanza.

Dios te bendiga.