Arresto de Jesús

43 Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos. 44 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle, y llevadle con seguridad. 45 Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó. 46 Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. 47 Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. 48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? 49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. 50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

El joven que huyó

51 Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; 52 mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.

Reflexión: La traición y la fidelidad del amor (Marcos 14:43-52)

En la noche del arresto, Jesús es traicionado con un beso, símbolo del amor que se vuelve engaño. Judas lo entrega, los soldados lo apresan y sus amigos lo abandonan. Sin embargo, Jesús no responde con violencia ni huye del dolor. Su calma en medio del caos muestra que acepta la voluntad del Padre con amor. Esta escena nos recuerda que el amor verdadero permanece fiel incluso cuando todo se derrumba. Jesús enfrenta la oscuridad para que nosotros tengamos luz.
¡Dios te bendiga!