Los mensajeros de Juan el Bautista

18 Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, 19 y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? 20 Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? 21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.

24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están. 26 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 27 Este es de quien está escrito:

He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.

✨ Reflexión: Cuando la fe se llena de dudas (Lucas 7:18-27)

Juan el Bautista, el profeta que anunció con fuerza la llegada del Mesías, ahora desde la cárcel envía una pregunta que nace del dolor y la confusión: “¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?”
Sí, incluso los más firmes en la fe tienen momentos de duda. Juan no cuestiona por rebeldía, sino porque su realidad —prisión, silencio, injusticia— no encaja con lo que esperaba.

Jesús no lo reprende. No le dice: “¿Cómo te atreves a dudar?”
En cambio, responde con hechos: “Decid a Juan lo que habéis visto y oído…”
Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los muertos resucitan, y los pobres reciben esperanza.
Jesús demuestra que la obra del Reino confirma la identidad del Rey.

Esta escena nos enseña que Dios no teme nuestras preguntas. La duda no cancela tu fe; puede convertirse en el puente hacia una revelación más profunda de quién es Jesús.
Él responde no solo con palabras, sino con obras, recordándonos que aun cuando no entiendes lo que ves, siempre puedes confiar en lo que Él es.

Y luego Jesús honra a Juan delante de todos. No lo reduce a su momento de debilidad; Él ve toda su fidelidad.
Así también Dios te ve completo, no por tus dudas, sino por tu corazón que sigue buscándolo.

¡Dios te bendiga!

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