Señor, mientras el mundo duerme, quiero agradecerte por estar conmigo. Eres mi compañía constante, incluso en el silencio. Si mis ojos se llenaron de lágrimas, Tú las viste; si sonreí, fue por tu bondad. Que esta noche mi alma descanse sabiendo que todo está en tus manos. Gracias por tu amor que me da paz. Amén.