Señor, qué bello es saber que nada escapa a Tu mirada. Hoy hubo momentos que me alegraron y otros que me pesaron, pero en ambos estuviste conmigo. Te entrego lo que no pude solucionar y lo que aún me inquieta. Toma mi corazón y aquieta mi alma. Que Tu paz llene mis sueños y Tu amor inunde mi descanso. Gracias por ser mi sostén y mi descanso seguro. Confío en Ti. Amén.