Señor, cuando las respuestas tardan y el camino se hace largo, ayúdame a confiar. Enséñame a esperar sin desesperar y a descansar en tus tiempos. Espíritu Santo, fortalece mi fe. Que hoy no me domine la impaciencia, sino la certeza de que Tú cumples tus promesas. Sigo adelante confiando en que Tú nunca fallas. Amén.