Jesús, cuando la noche llega y el silencio lo envuelve todo, mi alma se encuentra contigo. Tú eres mi paz en medio del ruido interno y mi descanso en la tormenta. Hoy quiero entregarte mis pensamientos más profundos, incluso aquellos que no sé expresar. Cura mis heridas y fortalece mi fe. Que mi descanso sea suave y mis sueños, tranquilos. Gracias por Tu amor eterno que nunca se aparta de mí. Amén.