La cuestión del tributo

19 Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo. 20 Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22 ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23 Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. 25 Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron.

✨ Reflexión: Dar a Dios lo que le pertenece (Lucas 20:19-26)

Los líderes religiosos intentan atrapar a Jesús con una pregunta calculada. No buscan verdad, sino una excusa para acusarlo. Sin embargo, Jesús no cae en la trampa y revela una verdad profunda: hay responsabilidades terrenales, pero el corazón pertenece a Dios.

La moneda lleva la imagen de César, pero el ser humano lleva la imagen de Dios. Cumplir con lo externo no reemplaza la entrega interior. Jesús nos recuerda que no podemos usar la fe para evadir nuestra relación con Dios ni para manipular la verdad.

Este pasaje nos invita a revisar nuestras lealtades. Podemos cumplir normas, pero solo cuando damos a Dios lo que es suyo —nuestra vida, nuestra fe, nuestra obediencia— caminamos en integridad.

¡Dios te bendiga!