El justo juicio de Dios

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios.

12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

🌿 Reflexión

Pablo nos recuerda que es fácil señalar los errores de los demás mientras ignoramos los nuestros. Dios no mira las apariencias ni hace diferencias entre personas; Él conoce profundamente cada corazón. Su paciencia y bondad no son una excusa para seguir igual, sino una oportunidad para arrepentirnos y cambiar. Este pasaje nos invita a juzgar menos a los demás y examinar más nuestra propia vida, procurando que nuestra fe se refleje en nuestras acciones.

🙏 Oración

Señor, ayúdame a mirar primero mi propio corazón antes de juzgar a los demás. Gracias por tu paciencia y misericordia, que cada día me dan una nueva oportunidad. Muéstrame lo que necesito cambiar y dame fuerzas para vivir conforme a tu verdad, haciendo el bien con humildad y amor. Amén.

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