Padre celestial, hay algo que llevo tiempo esperando y todavía no llega. Tú sabes cuánto he orado por eso y cuánto quisiera tener una respuesta. Esta noche vuelvo a ponerlo en Tus manos. Ayúdame a no convertir la espera en ansiedad. Dame paciencia para aceptar los tiempos que no puedo acelerar y sabiduría para seguir haciendo lo que me corresponde. Mientras duermo, calma mi corazón y recuérdame que una respuesta tardía no significa que estoy solo. En el nombre de Jesús, Amén.