“Yo soy Jehová tu sanador”. Éxodo 15:26b.

Los nombres de Dios en hebreo reflejan su carácter y sus obras. Uno de ellos es Jehová Rafa, que se traduce en nuestra Biblia como “tu sanador”. Sin embargo, la palabra hebrea rafa tiene un significado más amplio: “remendar con puntadas, curar, arreglar, sanar, restaurar”.

Al leer toda la Biblia, aprendemos que la enfermedad es producto del pecado original. Desde Adán y Eva la enfermedad está entre nosotros y solo será erradicada totalmente cuando Jesucristo venga a reinar y restaure todas las cosas.

Cualquier creyente en Cristo puede enfermarse, independientemente de su estado espiritual. Ya lo dijo el apóstol Pablo en 2 Corintios 11:29: “¿Quién enferma, y yo no enfermo?”. Y en Gálatas 4:13-14 es aún más específico: “Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo…”. Incluso grandes hombres de Dios que fueron usados para obrar sanidad, también padecieron enfermedades. Todos somos vulnerables, cualquiera puede enfermarse.

Sin embargo, a menos que Dios tenga algún propósito especial con una enfermedad, Él es nuestro Sanador. Cuando Jesús murió en la cruz se llevó nuestros dolores y enfermedades (Isaías 53:4-5). Jesús mismo durante su ministerio terrenal sanó a muchos. Incluso nos ha delegado su poder y autoridad para orar por los enfermos para que sean sanados. Si “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8), entonces hoy también tiene poder para sanar nuestro cuerpo.

La palabra rafa también se aplica a la sanidad del alma. Las heridas emocionales pueden doler como una enfermedad del cuerpo, y Jesús sabe cómo sanar un corazón herido, restaurarlo y cambiar la tristeza por paz y gozo.

¿Está enfermo tu cuerpo? ¿Está herida tu alma? Dios puede obrar a través de la oración de fe, puede usar a profesionales de la salud; puede hacerlo instantáneamente o progresivamente como lo hizo con el ciego de Betsaida (Marcos 8:22-26). Él no pasa por alto tus necesidades.

Cuando pidas al Señor que restaure tu salud, ora con fe en Su capacidad y confianza en Su voluntad. “Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza”. (Jeremías 17:14).

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn